
El miércoles, 25 de junio, falleció en Madrid Luis Cencillo en el Hospital San Rafael de los hermanos de San Juan de Dios a los 85 años de edad.
Con su figura se ha ido posiblemente el “último sabio”, un humanista a la antigua usanza de formación brillante y extensa. El legado que el Profesor Cencillo ha dejado es tan extenso que probablemente necesitaremos varias décadas para desentrañar correctamente algunas de sus teorías más complejas sobre psicoterapia dinámica, filosofía y antropología.
Doctor en Filología clásica, Licenciado en Teología, Filosofía y Derecho se diplomó también en Psicología en Friburgo cuando en otros países como España aún no se había implantado como disciplina en el ámbito universitario. Así mismo fue el primer Decano de la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca y Catedrático de Antropología con la extensión de Psicología Dinámica en la misma facultad. Formado también como psicoanalista y antropólogo creó un método singular de psicoterapia -La psicoterapia dialytica -. Sin duda fue ésta el área en el que más insistió e investigó, dado que en ella veía reflejada todas las vertientes que la realidad humana contiene. También fue Docente en varias universidades europeas y españolas formando en disciplinas como la filosofía, la antropología y la psicoterapia a miles de alumnos en el viejo continente.
Para sus discípulos más cercanos el Profesor Cencillo además era un confidente y un consejero, aunque sus consejos eran pronunciados de modo sutil dado que no decía lo que habríamos de hacer sino que señalaba las opciones que la realidad mostraba y que probablemente no contemplábamos. Todos los que hemos estado cercanos a él le hemos vivido aproximadamente de esta manera, como un sabio con un gran conocimiento y dedicación projimal y altruista. Por todo lo escrito hasta ahora se hace más paradójico que no haya trascendido más su vasta y compleja obra, dado que Luis Cencillo publicó más de 60 libros de diversos temas: psicología, psicoterapia, epistemología, filosofía, teología, antropología o arte.
De todos ellos el último publicado, días antes de su muerte “Eficacia de una terapia dinámica”, constituirá a buen seguro una de las principales referencias en la psicoterapia contemporánea por ser heredero de una de sus mejores obras “La práctica de la psicoterapia” pero escrito con 20 años más de experiencia clínica y de conocimiento global.
Entre quienes le conocimos, hay a veces cierta tendencia a la crispación dado que se entiende que su obra no ha trascendido lo suficiente, aunque de todos modos él siempre decía que nunca le iban a dar un premio por su obra y que éste, en tal caso, llegaría “Cuando hubiese fallecido”; señalaba bromeando y relatando la parafernalia a la que sus discípulos más próximos nos veríamos sometidos. Sin embargo, no es del todo cierto que su figura y métodos sean desconocidos o estén en el olvido pues son muchos los terapeutas que conocen y practican el método de Luis Cencillo, eso sí, de una manera heterodoxa y no al pie de la letra pues recalcó por cientos de veces en sus clases y obras que al paciente se le ha de tratar desde la concrecidad de sus claves y no desde los apriorismos de escuela (ni siquiera de los suyos).
Por todo ello no será probablemente la mejor estrategia echarse las manos a la cabeza porque todos los medios de comunicación no se hayan hecho eco de su fallecimiento, sino seguir una trayectoria de trabajo fiel a su estilo integrador de humanidades pero filtrado desde la personalidad concreta de cada uno de nosotros, ese es precisamente el mayor sentido de toda su obra intelectual.

LUIS CENCILLO RAMIREZ DE PINEDA: DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS
Luis Cencillo Ramírez de Pineda nació en
Madrid, el 12 de Enero de 1923, en el madrileño barrio de Chamberí, c/ Santa
Engracia nº 17.
De su primera infancia, le viene ese enfoque
múltiple de las cosas, que le caracterizó. Decía él “Haber empezado a conocer y a retener una imagen continuada del mundo
entorno antes de la posesión del lenguaje”, le “situó
ya para siempre en un enfoque múltiple de las cosas y en su duplicidad de
puntos de vista” (Anthropos, nº 136, 10).
Desde muy temprano (1927-28), contaba cuatro
años de edad, comenzó a percibir "un
mundo conflictivo y paradójico" en el que, él mismo dice, no le
hubiera sido posible subsistir, sin la elaboración de la reflexión filosófica.
(Cencillo 1989 “La reflexión filosófica como modo de vida” en N. M. Sosa
y V. Ortiz (edits.) “Entre las ciencias humanas y la ética”
p.15). En su entorno, se nombraba con frecuencia a Ortega y a Unamuno, por sus
manifiestos en cuestiones políticas. Los nuevos métodos pedagógicos de la
Institución Libre de Enseñanza y el Instituto Escuela, estaban también en
las conversaciones y se confiaba en el poder de la reflexión (p. 16). Además
transcurría la década de los 20 novedosa y creativa, en la que contrastaba la
dualidad tradición-modernidad, tanto en la arquitectura, mobiliario... y estética
de la época en general.
Algunos recuerdos de entonces, eran sueños en los que aparecían templos, catedrales, figuras decorativas del momento. Sus preguntas sobre el significado de todo ello recibían siempre la respuesta, de que eso pertenecía a la mitología, lo cual empezó a atraer su interés como “"zona" privilegiada de misterios y numinosidad (Cencillo. Rev. Anthropos, nº 136 , p.11). Comienzan entonces - dice Cencillo- a complicarse notablemente las distintas “áreas de realidad” mitología - fantasía - arte - historia - realidad antigua (primitiva) - realidad cotidiana - sueños . Desde el final de la década de los 20 (1927) hasta el comienzo de la Guerra Civil española, impera un clima sociocultural lleno de contrastes que se desestabiliza rápidamente. En temas internacionales, está en boca de todos el poder y autoridad que va ganando Hitler, "la anexión de Austria, la guerra de Abisinia..., hechos todos de extremada violencia para la sensibilidad de la época" (Cencillo. En Sosa y Ortiz, 1989: 17).
El 14 de abril de 1931 se proclama la 2ª
República y tras los sobresaltos por la quema de iglesias y colegios religiosos
en las principales capitales españolas, Cencillo ingresa con 8 años en el Liceo
francés, simultaneando estudios de historia y geografía francesa y española
otro motivo que contribuye a la percepción de realidades distintas y a la
multiplicidad de enfoques. Por parte de su familia recibió una formación católica
liberal, pero nunca en los centros donde estuvo, se le impuso una práctica
católica.
Cuando comienza la guerra civil, su actividad
escolar oficial inicial quedó interrumpida, Cencillo tenía trece años y estaba
en plena crisis de la pubertad, agravada por la inadaptación a los chicos de
su edad y sus gustos, con los que no coincidía. Hasta ahora, sólo la
arqueología le resultaba interesante. Sus intereses iban por derroteros
opuestos al deporte o los héroes del cine o del cómic, y había que organizar
unas defensas que ayudaran a subsistir, y lo hace, comenzando su andadura por
la reflexión filosófica.
El estreno de “Bodas de sangre”, que vio con
sus padres poco antes de la guerra es un recuerdo importante por la gran
impresión estética que le causó y como en la guerra hubo de aislarse durante
los dos primeros años de la misma, le sirvió para estudiar sin ser influenciado
por planes de estudios, ni métodos pedagógicos interesándose fundamentalmente
por el análisis matemático, el griego, el alemán, la literatura y la
filosofía, además de los clásicos castellanos, sobre todo de teatro, los
románticos, los líricos, Pérez Galdós y
Pío Baroja, Benavente, García Lorca y Alejandro Casona, Pirandello,
Shakespeare... y se aventuró a escribir 14 obras de teatro (en prosa y en
verso) y una novela “Historia de un
hombre vulgar”. En Filosofía, se inició con unos estudios monográficos de
Jonhas Cohn sobre Descartes, Spinoza, Kant y Fichte, que había comprado en la
Feria del Libro de 1936. Continuó con Platón, Hegel, Nietzsche, Schopenhauer,
Cohen, Messner, Scheler y Rickert.
Al acabar la guerra civil, tenía 16 años y
estaba intelectualmente seguro y preparado para pasar los cuatro cursos de
bachillerato y el “Examen de Estado”
que tenía pendiente.
En
los cursos de doctorado de Derecho (estudios superiores de Derecho Penal), obtuvo
su primera información sobre psicoanálisis por Sánchez Tejerina que explicaba a
Freud, Adler y Jung como autores clave para la comprensión de la personalidad
del delincuente. Allí volvió a encontrar a Martínez Santaolalla en Antropología,
con quien visitó, siendo niño, algunas excavaciones.
Decidió no renunciar a la filosofía y
cursarla en la hoy Universidad Pontificia de Comillas donde encontró un mayor
rigor. Se dedicó entonces a estudiar a fondo a Del Vechio, Kelsen, Radbruch, y
Recaséns, así como las éticas de Aristóteles, la Summa Theológica de Aquinas,
Suárez, Kant, Hegel y Croce y también a los axiólogos Hartmann y Scheler e
intentando leer a Heidegger en el original. Realizó los “cursos comunes” de la
Facultad de Filosofía y letras, y aprobó las oposiciones para profesor de
Filosofía del Derecho en el centro de estudios universitarios (CEU) comenzando
allí su actividad docente. Al terminar los cursos comunes de filosofía decidió
especializarse en filología clásica, adquiriendo conocimientos filológicos del
mundo antiguo estudiando latín, griego, sánscrito y más tarde complementaría
estos conocimientos con el hebreo que estudió en Innsbruck.
En 1951 obtuvo la Licenciatura en Filología
Clásica por la Universidad Central y en 1953 la Licenciatura en Filosofía por
la Universidad Pontificia de Comillas.
En 1954 obtuvo la plaza de Ayudante en la
Facultad de Derecho de Granada, donde además comenzó Teología en la Facultad
Pontificia de la Cartuja, adquiriendo no solo conocimientos teológicos, sino
mayor conocimiento del mundo antiguo semita, e iniciándose en la hermenéutica,
el mundo de los símbolos y los ritos, la literatura gnóstica y las sectas
medievales.
En 1956 es contratado como Lektor de
español en el departamento de Alwin Kuhn en la Universidad de Innsbruck y allí
continúa sus estudios, recibiendo enseñanzas de Coreth, Rahner y Hoffbauer. En
este período llegó a sus manos, de forma casual, un ejemplar de Jung, “La psicología de la transferencia”. Al
leerlo, no pudo por menos que entregarse a la lectura de este autor y de los
clásicos del psicoanálisis, aprovechando un retiro vacacional al castillo de
Tunzenberg (Ratisbona) y otra estancia en Götingen en la Baja Sajonia, desde
donde hizo parar la composición de la “Experiencia
profunda del ser (Bases para una ontología de la relevancia)”, cuyo primer original escribió en
Granada, pero reescribió haciendo una obra nueva y distinta, pues los
conocimientos de las categorías psicoanalíticas, cambiaron radicalmente su
modo de filosofar. En este año fue ordenado sacerdote en Granada, pero es en
Alemania donde desarrolla parte de su actividad pastoral. En 1958, se incardinó
en Colonia, y a este lugar se mantuvo vinculado hasta su fallecimiento (25 de junio de 2008).
1957, es el punto de partida de su actividad
formativa y formadora en Alemania, siendo Lectorado en la Universidad de
Innsbruck y obteniendo la Licenciatura en Teología en la misma Universidad.
Además trabajó como Docente en la Universidad de Friburgo de Brisgovia y se
doctoró en filosofía con Max Müller (discípulo de Heidegger). Allí recibe
enseñanzas en clases y seminarios impartidos por Eugen Fink, Berhanrd Welte,
Heidegger, y Jaspers en Basilea. Coincide con Habermas en algunos de ellos.
En 1959 continuó la Docencia en la
Universidad de Munich, cursando Psicología en ella. Estuvo con Heiss, psicólogo
y grafólogo de primera fila, pero no llega a doctorarse porque obtiene un
contrato del Kultus ministerium de Friburgo y en 1959 en el de Baviera para impartir clases en la
Universidad de Munich sobre filosofía española, entrando en el departamento de
Hugo Friedrich y posteriormente en el de Harri Meier, en Bonn. Es este año es en
el que publicó la Experiencia profunda
del ser, que rescribió a partir de lo escrito
unos años antes en Granada. Es un estudio filosófico de la dinámica intelectual
de la historia como experiencia metafísica, análisis de la vivencia de realidad
y de la experiencia de objetividad.
En 1960 su contrato de Docencia es en la
Universidad de Bonn por el ministerio de Renania-Westfalia. También en este año
como consecuencia del estudio de la obra de Jung, que no interrumpiría hasta
1973, escribe “El misterio de iniquidad en la historia de la iglesia”
un estudio de las herejías y las crisis de la iglesia católica, desde
categorías jungianas. Esta es la única obra jungiana de L. Cencillo.
Prosigue la docencia en 1962 en la
Volkshoch-Schule de Colonia, Universidad que le concedió el título de Emérito,
una vez jubilado.
Pasa pues, diez años en el corazón del
ambiente psicoanalítico y fenomenológico, con personas de mucha categoría todas
ellas y que le influyeron notablemente, pero cuando Cencillo, regresa a España,
en 1966, desde el centro neurálgico del psicoanálisis, los psiquiatras
españoles continuaban en una línea organicista, diametralmente opuesta al
psicoanálisis, que aún perdura en la actualidad. El psicoanálisis no estaba en
boga, incluso era duramente criticado. Las Facultades de Psicología no
existieron hasta algunos años más tarde, que se fueron creando en las
Universidades más importantes del país. En 1975, había Facultades de Filosofía
con sección Psicología en Barcelona, Granada, Madrid y Salamanca. (Guía del
universitario 75-76). Hasta finales
de
1979 (diciembre), no “se crea por ley el Colegio oficial de
psicólogos”
(Olabarría, 1997. Marco histórico y trayectoria de la
psicología clínica hacia su institucionalización.
En Olabarría y otros. La psicología clínica en los
servicios públicos. Cuadernos técnicos, 2. Madrid.
A.E.N., p. 10).
En 1966, Cencillo da pues
por terminada su estancia en Alemania, al crearse las plazas de profesor
agregado en la Universidad española, opositando para cubrir la Adjuntía titular
de Fundamentos de Filosofía de la Universidad de Valladolid, en la cátedra del
profesor Candau. Durante este año volvió a escribir Filosofía pura, para
presentar el “Trabajo de firma” exigido
para las oposiciones a Cátedra de Metafísica de Barcelona y Valencia, a las
cuales se presentó sin ganarlas, en competencia con los doctores Canals,
Rodríguez Rosado y Gomá. En 1967 gana la oposición como Agregado de Historia de
los Sistemas Filosóficos de la Universidad Complutense de Madrid.
En 1968, se publica ese “trabajo de firma”
bajo el título de “Conocimiento.
Historia y planteamiento del problema del a priori de la conciencia” y la “Filosofía fundamental I: Fundamentos II.
Historia de los sistemas filosóficos” en colaboración con Eloy
Rodríguez Navarro.
En los siguientes años continúa el mismo
ritmo de publicaciones. Así, en 1970 publica “Antropología integral”, “Historia
de los sistemas” y “Mito,
semántica y realidad” , libro que ofrece el trabajo de catorce años de
investigación sobre mitología. En 1971 el “Tratado de la intimidad y de los saberes” y en 1972 “Conflictos de la sexualidad infantil” e “Historia de la reflexión”.
De 1970 a 1972 se psicoanaliza y al terminar,
comienza su actividad psicoterapéutica en la línea más estrictamente freudiana.
Al avanzar su experiencia terapéutica, fue comprobando con sus propios
pacientes, la intervención de muchas variables que no habían sido tenidas en
cuenta por la ortodoxia freudiana, lo que le llevó a ir creando sus propios
parámetros y los fue reflejando en sus publicaciones al respecto.
En 1973, escribe “Terapia lenguaje y sueño” obra en la que integra
psicoanálisis, lingüística y gnoseología y en este mismo año salen publicados
el “Tratado de las realidades”,
al que aludimos más arriba y “Método y base humana” libro en el que realiza un estudio de la epistemología de
las ciencias y sus diferentes posibilidades de procedimientos metódicos y de
modelización. Además, establece una escala de propiedades y características de
las ciencias, de modo que se pueda asignar un puesto entre ellas a las ciencias
humanas. Expone aquí su propio método antropológico.
Este mismo año, 1973, reúne
a un grupo de licenciados bajo las siglas C.I.D.A.P., en un equipo que se
dedicará a la Psicoterapia. Son los cimientos de lo que será más tarde la
Fundación Cencillo de Pineda, que puso en marcha en 1985 y presidió hasta su muerte con
el objeto de formar y tratar en y mediante la Psicoterapia Dinámica, en versión
dialytica (denominación que utilizó a partir de 1976, porque consideró que
“psicodialysis (disolución a través),” era un término más
acertado lingüísticamente hablando que el de “psicoanálysis”). Su método terapéutico, es el resultado de la interacción entre la
gnoseología, la antropología y la psicología dinámica y tiene connotaciones que
difieren del psicoanálisis, por ello consideró que la denominación era más
acertada.
En 1974 publica “El inconsciente” un estudio crítico-constructivo de las teorías,
sistemas y técnicas terapéuticas existentes
acerca de lo inconsciente [Freud y ortodoxos freudianos (Ferenczi,
Abraham, Klein, A. Freud etc.) neofreudianos (Fromm, Horney), Jung, Adler,
Lacan...]. Incluye en él una reflexión personal, desde la cual llega a una
síntesis teórico-práctica que desemboca en su propia teoría de lo inconsciente,
con ciertas precisiones y matices recogidos a partir de lo existente, más los
nuevos descubrimientos realizados desde entonces y a los que los clásicos del psicoanálisis no pudieron tener
acceso. (La tercera edición de esta obra es de 1997). “Libido, terapia y ética” obra en la que expone de manera temática distintos aspectos
relacionados con la eticidad o antieticidad de los impulsos inconscientes o de
sus objetos. Además de una de sus aportaciones al tratamiento psicoterápico, la
consecución, al final de una psicoterapia, de una ética genuina no impositiva,
sino “lúcidamente asuntiva y autógena” .
En 1975 expone en otras obra su teoría de la
personalidad y su dinámica, “Dialéctica
del concreto humano” y la
otra es un tratado de sexología “Raíces
del conflicto sexual”. Las
bases antropológicas de su obra comenzó a exponerlas en 1970, con la “Antropología integral” y en 1973
con “Método y base humana”.
Mas tarde en 1976 escribe junto a J.L. García otra obra antropológica titulada “Antropología
cultural: factores psíquicos de la cultura”.
En 1977, obtiene la cátedra de Antropología
de la Universidad de Salamanca, e interviene en la constitución de la nueva
Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación, siendo su primer Decano. Este
es el año de aparición de su “Transferencia
y sistema de psicoterapia”. Obra con la que contribuye a la
investigación psicoterápica, realizando una sistematización de los elementos
del psiquismo y su articulación personal, los procesos de comunicación
interpersonal y los componentes y efectos transferenciales y
contratransferenciales. Todo ello a fin de servir eficazmente en el tratamiento
psicoterápico.
En 1978 publica “El hombre: noción científica”. Calificada de fundamentación
metodológica de una antropología diferencial, precisamente por ser integral.
En ella, analiza la dinámica del pensamiento científico y la contextura de las
realidades humanas, con el objetivo de explorar con profundidad las
posibilidades epistémicas actuales de los fenómenos y procesos humanos y
constituirlos en verdadero objeto de ciencia.
Durante 1979 imparte seminarios en el
Instituto de España y en 1980, en el Instituto de ciencias sexológicas de
Madrid. En 1980 presenta su dimisión del decanato. En 1981 publica “Ultima pregunta. Paradojas de la madurez y
del poder” un planteamiento de la vejez, desde una perspectiva propia,
una vivencia individual e íntima, en la que plasma toda la carga existencial y
autobiográfica. La obra refleja así,
sus impresiones pesimistas de la vida, a partir de su experiencia y desemboca
en una repuesta a esa última pregunta, a que hace referencia el título de la
obra, que tiene que ver con la vida porque se hace en ella, y con la muerte porque llega la edad en que
se presiente “como el último salto dialéctico que el proceso de existir
vivencia, que como todos los saltos dialécticos no suponen la nada, sino lo
otro, tras la negación de lo que lo negaba. Y sin duda entre el lograrse y el
malograrse media un abismo infinito” (contraportada editorial de la obra mencionada).
En
1982, publica “Los sueños, factor
terápico” un estudio del fenómeno onírico: contextura, funciones,
clasificación, criterios y técnicas de interpretación de los sueños. Organiza todo un sistema, para poder utilizar y
manejar este complejo material, en la psicoterapia, eliminando en lo posible
los riesgos debidos a posibles conjeturas.
En 1986, es declarado “excedente” en el cuerpo de catedráticos, teniendo que volver a
opositar a la cátedra de Antropología filosófica de la Universidad de Salamanca
(que no obtiene) y en 1987 regresando a ella como “Titular interino”,
jubilándose como contratado en enero de 1988, sin derecho a pensión ni
grado de “Emérito”. Pero se jubiló
entre comillas, es decir oficialmente y en la Universidad, porque a partir de
este momento se dedicó a escribir intensamente, más que hasta aquel momento y
trabajando en su labor de psicoanalista y profesor en la Fundación que él mismo
dirigía y ofreciendo conferencias, artículos para revistas, asistía a Congresos, programas de radio,
televisión... y de este modo en 1988
aparecen publicados: “Interacción y
conocimiento” dos pequeños, pero densos volúmenes:Vol. I. Discurso, Lenguaje y Procesos Cognitivos. Vol.
II. Sujetos, Referencia y Reflexión. Un trabajo filosófico que responde a las dificultades que
presentan los problemas de la razón, las incertidumbres y contradicciones
insolubles del pensamiento analítico. Además, rectifica de modo radical las confusiones y desaciertos de las teorías
del lenguaje actuales, analizando la dinámica, generación y decodificación del
discurso. La constitución significación y dinámica del lenguaje y la noción de
tipología y dinámica del conocimiento. También en este año aparece editada “La práctica de la psicoterapia” donde expone la fundamentación antropológica de la personalidad y la
psicopatología. Las concepciones, dinámica y articulación del proceso terápico
(de orientación dialytica). Organiza el I Encuentro
internacional de Psicoterapias Dinámicas en Salamanca bajo el título de “Psicoterapias
dinámicas: modelos de aplicación”, con la participación de personalidades de
prestigio a nivel internacional.
En 1989, sale la edición de “La psicología como posibilidad.
Epistemología específica de las ciencias psicológicas e identidad profesional del psicólogo”. Siete capítulos
dedicados a la carga ideológica de las ciencias, la falacia verbal, el área
específica de lo psíquico, las posibilidades cognitivas de las ciencias, los
problemas de la psicología como ciencia, la organización epistémica de la
psicología y las posibilidades epistémicas de los procesos psicodinámicos
1992 es un año en el que Cencillo está
centrado en los perdedores, publicando su “Guía de perdedores. Dialéctica del todo y de la nada para quienes no
aciertan a existir”, volumen, que puede considerarse una obra
existencial, pues a partir de su experiencia, tanto personal, como la
suministrada por el conocimiento profundo de otras personas, quiere
proporcionar a otros la ayuda necesaria
para abrirse caminos en la propia confusión del tener que hacerse a sí y
a su vida. En la búsqueda de sí mismos. Un asunto difícil, con consecuencias a
veces dolorosas o con el temor de que
lo puedan ser. Un libro de éxito que tendrá más adelante una segunda edición y
a raíz de la cual comienza una etapa en la que Cencillo centra la atención de
sus escritos en el área teológica, que no había tocado hasta ahora y que
comienzan a aparecer desde 1994, pero 1993 no se queda sin publicación: “Sexo, comunicación y símbolo” es una exposición fundamentada en los
campos antropológico y psicológico del conjunto de parámetros y del sistema de
categorías, que recogen aquellos factores participantes en los procesos
sexuales y sus patologías.
En 1994 “La comunicación absoluta. Antropología y
práctica de la oración” una obra
de apertura a la oración, a la comunicación divina, en la que
intervienen y se implican cuestiones existenciales y psicológicas del ser
humano (actitudes, estados afectivos, intenciones e incluso toda una manera de existir).
Durante este año, se crea la Asociación
de psicoterapia dialytica que cumple los criterios establecidos por la FEAP
para la formación de psicoterapeutas. Organiza el III Encuentro internacional
de Psicoterapias dinámicas que esta vez se desarrollará en Cáceres, bajo el
título de "La identidad como meta terapéutica" y en el que de
nuevo la participación de representantes de notoriedad ocuparon y compartieron
programa.
En
estos años, pasó momentos de baja forma física por causas somáticas graves,
sufrió un Infarto agudo de miocardio y algunas otras complicaciones, que le
hicieron pasar algún tiempo ingresado en el Hospital. Recuperado de la
enfermedad, vuelve a trabajar, viajar, escribir y publicar.
En 1997, publica “La psicología de la fe”, obra de enfoque multidisciplinar, que
abarca las vertientes históricas (o
sociológica y vigencial), psicológica y
teológica en la que establece la diferencia que existe entre las creencias y la
fe propiamente dicha, exponiendo un estudio de la fe, con los componentes psíquicos de este proceso y sus
efectos psicológicos sobre la persona creyente.
1998, es un
año especial en número de publicaciones. Así, vemos aparecer en él, “Historia
sistémica de los dioses”, un estudio de todas las religiones
antiguas
de la tierra y una antropología de las religiones, de los ritos
y todo el sistema religioso de los pueblos ágrafos de la
historia moderna, desde la colonización de
América a la actualidad. “Opción humana y textura bíblicas” una lectura actual de la Biblia, obra teológica
que constituye una exégesis documentada sobre la textura, el sentido, el significado,
la intención, profundidad y las consecuencias prácticas de los documentos
bíblicos. Reescribió el Mito, que publicó por primera vez en
1970, y lo tituló ahora (1998) “Los mitos sus mundos y su verdad”. “Abordaje
terapéutico de ancianos” que tiene
ya una segunda edición y en donde plantea una perspectiva
terapéutica desde la vejez y para la vejez, en la que prima la tarea de
conseguir que la ancianidad, siendo la última y por tanto muy importante etapa
de la vida, sea aceptada de forma positivacomo proceso de envejecimiento, sin
tratar de obviarla, ni de enmascararla. Escrito como anciano y por tanto con
una mayor capacidad de comprensión desde la experiencia de ser viejo, aborda
una nueva perspectiva psicoterapéutica adecuada a la ancianidad, en la que no se trata de hacer que el viejo se
sienta joven, ni de darle consejos de jóvenes para que haga las cosas de
jóvenes, ni de curarle, sino de asumir adecuadamente esa última etapa de la existencia de cada uno. “Antropología integral” (de nuevo un tratado
antropológico), “Los riesgos de la palabra”, son homilías por él pronunciadas en la parroquia de San Juan de Ribera, en Madrid, grabadas durante
22 años por alguno de sus feligreses y colaboradores habituales de sus misas de
sábado y veranos. Más adelante se completarían otros dos volúmenes en esta línea:
“Lo lleno y lo vacío” (1999) y
“Libro de los escándalos del milenio” (2000).
No menos productivos y atareados fueron los siguientes años de su vida, entre 1999 y 2008, se publicaron una veintena de libros, que además de los introducidos en el párrafo anterior por contexto, son: Creatividad arte y tiempo (2 volúmenes). 2000, Madrid. Syntagma, Cómo no hacer el tonto por la vida 2000. Bilbao. Desclée de Brouwer, Claves para dos milenios 2001. Madrid. Syntagma, Tiempo ganado y tiempo perdido 2001. Madrid. Syntagma, Lo que Freud no llegó a ver 2001. Madrid. Syntagma Los sueños y sus verdades 2001. Madrid. Syntagma, El estado sin dolor 2002. Madrid. SyntagmaHomosexualidad y paradojas sociales 2002. Madrid. Syntagma Cómo Platón se vuelve terapeuta 2002. Madrid. Syntagma, Guía de perdedores, perdidizos y perdidos 2002. Madrid. Syntagma, Paradojas de la belleza 2003. Madrid. B.A.C., Pensar y crear pensando 2005. Madrid. Syntagma, Asesoramiento: qué técnicas qué filosofías 2005. Santa Cruz de Tenerife, El entramado de las creencias 2005. Madrid. Syntagma y los dos últimos, el mismo año de su fallecimiento, 2008, El viso republicano. Madrid. Nostrum (autobiográfico) y Eficacia de una terapia dinámica Madrid. Manuscritos. Las últimas notas escritas en su ordenador tienen fecha de 12 de junio de 2008, pues ha dejado escrita, aunque incompleta, una segunda parte de su autobiografía que trataremos de publicar lo antes posible.
Resumen :
Presentamos algunas de
las aportaciones principales que Luis Cencillo ha tributado a nuestra
profesión, con las investigaciones constantes que ha llevado a cabo a lo largo de su productiva biografía y que ha ido plasmando en sus numerosos escritos. Este autor lleva ejerciendo
como psicoterapeuta desde 1972 y es además de psicólogo, Licenciado en Derecho,
Filosofía y Teología, doctor en Filología, psicoanalista y profesor desde 1957
en diferentes universidades europeas. En la de Salamanca fue catedrático de
Antropología con extensión a Psicoterapia dinámica.
We present some of the main contributions that Dr. Luis Cencillo has made to our profession, with the constant
research he has carried out throughout his productive biography (career)
and which he has shaped in his numerous writings. This author has been practising as a psychotherapist since1972 and is, moreover, as well as being a
psychologist, a graduate in Law, Philosophy
and Theology. He also has a doctorate
in philology and is a psychoanalyst and has been a lecturer in distinct
European universities since 1957.
Cencillo ha sido un incansable estudioso de todas aquellas materias relacionadas con el hombre, con la vida humana, ha dedicado su vida a la investigación
de este objeto de estudio tan especial y complejo. Para ello se especializó en numerosas materias (Psicología, Filolosofía, Antropología, Lingüística, Teología...)
y las supo integrar de forma magistral,
ofreciéndonos en un buen número (59) de
libros publicados y un sinfín de artículos,
conferencias,
seminarios...
Ha
desarrollado teorías sobre el método
filosófico, el método científico, el método
antropológico, el hombre, la
cultura, los mitos, el arte, la belleza, la vida inconsciente, los
sueños, la
personalidad, la sexualidad, el envejecimiento, la
psicopatología, la
psicoterapia, el lenguaje, la comunicación, el conocimiento, las
realidades, el Estado, la ética, las creencias y la fe.
Sus
aportaciones y valiosa producción intelectual, enriquece de manera notable el
panorama de las ciencias humanas y además facilita el estudio y aplicación de
la Psicología y la Psicoterapia. A propósito de este tema, presentamos nuestra
tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid, en 1998, titulada: Psicología y Psicoterapia en Luis Cencillo:
enfoque integral de fundamento antropológico, en la que hicimos un estudio
amplio al respecto.
Precisamente
en la Universidad Central de Madrid (hoy Univ. Complutense) Cencillo comenzó la
docencia en 1967, pero previamente había ejercido en otras Universidades
Europeas (Granada, Innsbruck, Friburgo, Munich, Bonn y Colonia) y en 1969,
recién creada la sección de Psicología en España, comienza a impartir las
asignaturas de Antropología y de Psicología de la personalidad. Más tarde
obtendrá la cátedra de Antropología en
la Universidad de Salamanca en la que fue su primer Decano.
En Psicología,
en el afán de encontrar la mejor manera de comprender al hombre en su
totalidad, de forma integral pero sin olvidarse tampoco de su singularidad, unifica tres líneas de investigación:
Gnoseología, Antropología y Psicoanálisis, organizando epistémicamente el
modelo adecuado al objeto de estudio y a los fenómenos que ha de investigar
la Psicología y creando un método psicoterapéutico, desde categorías
psicoanalíticas, para la aplicación práctica apropiada del mismo, (la
Psicología Dinámica logra describir, explicar y transformar los procesos menos
aprehensibles y huidizos de la vida subjetal concreta) y en definitiva, ampliando y enriqueciendo las categorías clásicas
del Psicoanálisis con una teoría de la personalidad antropológicamente
fundamentada, con un estudio pormenorizado de la transferencia,
contratransferencia y sus efectos
terapéuticos, un estudio sistemático de los sueños, los deseos, las
paradojas, la sexualidad, la psicopatología, los procesos de comunicación y de
interacción, y un modelo más completo de la vida inconsciente (VICS)
representado metafóricamente por cuatro estratos interconectados (Radical,
Pulsional, Emocional y Sémico) (Cencillo,1988, Pp. 29-36).
1- El paradigma de una ciencia psicológica (entendiendo por tal “el diseño de una ciencia como conjunto coordinador de todos los parámetros, códigos, modelos y técnicas en virtud de una concepción general de campo y de naturaleza del objeto que organiza la obtención y la integración procedente de un nivel de realidad específico” (Cencillo,1988a, p.113), debería constar de cuatro dimensiones básicas: energía (pulsiones, afectos, fantasías y cadenas simbólicas), conducta (pautas, motivaciones, habla e interacción social), mecanismos (sistemas de defensa, lenguaje, y canalizaciones comunicativas) y estructura (p.113).
2- Los fenómenos psíquicos (conducta, consciencia, conciencia, conocimiento, expresividad, personalidad, identidad, pulsionalidad, motivaciones e intereses, procesos mentales, estimulación sensorial, vida afectiva y trasfondo emocional de las vivencias, sueños, memoria, lenguaje y procesos de simbolización, psicopatologías y retroalimentación de todos ellos por la interacción social (p.57), requieren un enfoque y un método de investigación específico, con un lenguaje y categorías capaces de construir modelos y regirse por unos parámetros acordes con los siguientes principios teóricos: Económico (energía). Dinámico (en constante proceso evolutivo). Social (inscrito en una trama de relaciones sociales). Sémico (filtrado por códigos de significación, de valor y emocionales) (Cencillo,1977, Pp.147-148) y con una docena de principios prácticos, la mitad de los cuales pertenecen al grupo dinámico estructural y la otra mitad al grupo comunicacional (Pp.155-175)
3- Los factores y variables
principales que hay que tener en cuenta en un modelo dinámico de
estas características, son: pulsiones, procesos, cadenas simbólicas, vínculos
(inconscientes, afectivos, estocásticos), intenciones, identidad e imagen,
interacción social (Cencillo,1988, P.134).
En Psicoterapia,
en la que comenzó a trabajar en 1972, parte del descubrimiento freudiano de la
vida inconsciente, evolucionando este concepto al tener en cuenta unas teorías
en las que el número de dimensiones,
factores y parámetros, es mayor que las que pudieron tenerse en cuenta
en épocas anteriores y todo ello orienta el proceso de investigación y define
más aspectos para su positivación. Completa el modelo de inconsciente
progresando hacia una representación estratigráfica con cuatro estratos
interconectados (radical, pulsional, emocional y sémico), que comprenden,
sitúan y configuran los distintos componentes de la vida inconsciente, que se
manejan en sus manifestaciones durante
el proceso psicoterapéutico, ya que son incontrolables voluntariamente. Por
este motivo producen efectos paradójicos en el comportamiento consciente y en
ocasiones producen desequilibrios y perturbaciones que requieren de las técnicas psicoterapéuticas para
reintegrar la energía pulsional en una estructura equilibrada, sin barreras
inadecuadas o aislantes (Cencillo, 1988, Pp.29-36).
En 1977 con cinco años de experiencia psicoterapéutica publica
Transferencia y sistema de psicoterapia, obra
en la que ofrece un avance cuantitativo sobre la eficacia terapéutica de su
método de trabajo, de modo que quedara clara la base empírica y real de sus
afirmaciones (ha fallecido en 2008, a los 85 años, ejerciendo psicoterapéuticamente
hasta unos meses antes de su muerte). De los numerosos sujetos consultantes, en
ese período de inicio de su profesión como terapeuta (1972-1977), 100 aceptaron
tratamiento, de ellos siete abandonaron el mismo y otros siete fueron derivados
a otros terapeutas, por razones que parecían convenientes para su adecuado
tratamiento. Todos habían hecho ciertos progresos iniciales en algún
grado. De los 86 casos restantes, 21 de
ellos continuaban en tratamiento a la publicación de esta obra, en diversas
fases del proceso, progresando a distinto ritmo, 65 habían sido dados de alta
con los objetivos terapéuticos logrados, es decir viviendo y actuando
profesionalmente y en sus relaciones sociales con la intensidad, la eficiencia
y la creatividad deseables.
Cencillo hacía dos observaciones importantes, una que
ningún paciente había empeorado respecto de su estado anterior y dos, que en
ningún caso se observó una remisión espontánea de los síntomas, sino que
hubieron de ser trabajados cada uno de ellos para apreciar la mejoría y
definitiva curación, que no consiste en la extinción sintomática, sino en la
consecución de la salud psíquica: independencia lúcida, enérgica y elástica de
los factores psicopatológicos, para poder controlar sus propios procesos de
adaptación. Los índices de salud psíquica deben ser observados a un cuádruple
nivel: emocional, práctico, cenestésico y existencial. Manifestaciones de la
personalidad que resultan objetivamente apreciables, pero no medibles (Cencillo, 1977, Pp. 108 – 112).
De
gran importancia para la psicoterapia, son sus
interesantes aportaciones a propósito de los sueños, pues
a partir de
categorías lingüísticas, epistemológicas,
antropológicas y estructurales,
consigue que el significado de éstos deje de ser arbitrario,
organizando un
método sistemático y riguroso que facilita el estudio, la
comprensión y la interpretación de los mismos,
considerándolos como un factor terapéutico de primer
orden, por su poder de
significar (Cencillo, 1982,Pp. 59-63).
El nombre elegido por Cencillo para denominar su método,
por sus connotaciones dinámicas, es Dyalisis hologénica que significa
“disolución a través referida a todos los componentes generadores” (Cencillo,
1977, Pp. 59-63). Es un modelo psicoterapéutico que consta de cuatro principios
(social, dinámico, económico y semántico); cuatro parámetros (relación,
interpretación, elaboración activa y articulación fásica del proceso); cuatro
factores (representänz, efecto
Zeigarnik, dinamismo simbólico y comunicación); tres líneas dinámicas (proceso,
paciente y terapeuta) y está basado en los siguientes axiomas:
Parte de cuatro principios básicos: neutralidad,
distancia simbólica, tolerancia y reflejo identificativo. La dinámica de este
proceso se rige por las siguientes pautas:
No atenerse exclusivamente al síntoma;
Explrar la vivencia de identidad
social, la historia infantil, el sistema
y pautas de comunicación social (en la
familia, en la pareja, en el trabajo); Ofrecer un continente de
tolerancia, no
autoritario ni crítico para sus angustias, fantasías y
deseos; Observar el clima
afectivo asociado a símbolos, fantasmas, temores y
“enganches” inconscientes
que hayan ido determinando el sesgo de conducta personal; Permitir que
viva
fantaseadamente su transferencia, considerando para ello los
sueños, fantaseos, eidetismos... Lo simbólico
(en Psicoterapia) es más eficaz que lo real; Mantener la
distancia simbólica
adecuada y un encuadre estricto, evitando que se mezclen el
“dentro” y el “fuera” del proceso
psicoterapéutico;
Dejar que el cliente se haga cargo de su propio material, sin
adoctrinamientos
ideológicos; Reforzar los aspectos positivos que tiene el
cliente y hacer de
depósito de los negativos (de las partes fantaseadas como
“malas”), sin dar
interpretaciones siniestras o precipitadas; Conocer, respetar o
interpretar el
tipo de silencio (vacío o inerte, resistentivo, provocador,
preparatorio o
introspectivo, transicional, profundo, (tenso, interesado),
elaborativo,
ansiógeno, traumático, expresivo (seductor) y demandante)
en el que está sumido
el cliente (Cencillo,1988); Desenmascarar y ayudar a
desarticular el sistema defensivo, cuando ya no se necesite, nunca antes; Descubrir
las ventajas secundarias que obtiene con su sistema de defensas; Intervenir lo menos posible y solo a
base de breves señalamientos o por medio de una mayéutica no contaminante.
Otros recursos
terapéuticos: la transferencia, la interpretación, el insight o la
translaboración desrepresiva, son medios
a través de los cuales se pueden movilizar impulsos, integrar
componentes de la personalidad y
canalizar energías para superar la
dinámica deficitaria de las distintas psicopatologías. La salud
psíquica debe manifestarse de modo multidimensional, no puede ser considerada
como tal la extinción de los síntomas por sí
misma. Si no se afecta la
estructura básica de la personalidad no se puede hablar de
curación. Los
indicios convergentes de salud psíquica
son recogidos por Cencillo en una clasificación que consta
de cuatro niveles (emocional, práctico, cenestésico y
existencial).
El
nivel
emocional está relacionado con la ausencia de emociones
negativas (angustia,
ansiedad...); capacidad de relacionarse afectivamente de forma
adecuada,
adultamente; bienestar psíquico difuso a pesar de la realidad
adversa a la que
constantemente hay que enfrentarse, etc. El nivel práctico alude
a la
productividad (proyectos viables y adaptados, control del tiempo,
energía bien
canalizada...); concentración mental; independencia afectiva;
capacidad de
autoorientación ética acorde a las exigencias objetivas
de la realidad
asumiendo las propias responsabilidades y consecuencias. En el nivel
cenestésico encontraremos una capacidad de orgasmo, de potencia
sexual, de funcionamiento genital y de comunicación
personal normalizada, mediante estos registros; ausencia de
somatizaciones y
perturbaciones cutáneas; normalización del funcionamiento
de los diferentes
aparatos físicos (respiratorio, digestivo...);
normalización del sueño. Por
último el nivel existencial, hace referencia a la autoidentidad
y asunción de
lo propio (positivo o negativo); la seguridad en sí mismo;
capacidad de
adaptación a los cambios situacionales; elasticidad en las
relaciones sociales;
capacidad de decisión; centramiento en lo propio y respetuoso
con lo ajeno;
autoposesión o dominio interno sin rigidez, elástico y
poroso a la realidad de
modo que el proceso existencial sea constructivo y adaptado (Cencillo,
1977, Pp. 112-114).
Las fases de la terapia, también fueron sistematizadas,
dejando claro que no son compartimentos estancos, ni se suceden de la misma
manera en todos los casos y que pretenden ser la forma de estudiar, ordenar y
regular el proceso. Son:
En
rasgos generales Cencillo, ha conseguido
realizar, una síntesis de las distintas
vertientes de la realidad (natural-artificial, cultural-material,
personal-cósico y normacional-práctico), que
la especialización actual ha venido manteniendo separadas. Parte de
una noción de “real” en la que entra
todo aquello que es eficaz y efectivo, todo lo existente y lo posible,
todo aquello que diferencia a un objeto
de la nada en alguna de sus acepciones. Una visión múltiple, integral y
totalizadora de las dimensiones (niveles y aspectos) de la especie humana,
haciendo hincapié en la interacción asociativa entre ellas. Todo ello desde una
fundamentación antropológica.
En este
sentido la obra de Cencillo, ofrece como resultado el conocimiento de las bases
para establecer las distintas vertientes que se han de tener en cuenta para
una comprensión del fenómeno
humano en su totalidad, al triple nivel colectivo-histórico, cultural-objetivo
y vivencial-subjetivo.
Para aquellos que estén interesados en profundizar sobre la
interesante y productiva obra de
Cencillo, dedicamos esta última página a sus aportaciones bibliográficas
fundamentales en Psicología y Psicoterapia, muchas de ellas utilizadas para la
elaboración de este artículo. La referencia completa de todas sus publicaciones
la recogemos en la primera parte de la tesis doctoral (ocupa hasta 1998), a la
que hacemos alusión en las primeras líneas de este artículo y más completa y
actualizada, dado que sus últimos años de vida fueron enormemente productivos y
publicó en ellos otros 25 libros, se puede encontrar en esta web.
BIBLIOGRAFÍA
CENCILLO, L. El inconsciente (1971) Madrid. Marova
(Reeditado por segunda vez en 1994 y por tercera vez en 1997. Madrid.
Fundación)
CENCILLO, L. Conflictos de la sexualidad infantil (1972)
Madrid. CISSA.
CENCILLO, L. Terapia,
lenguaje y sueño (1973)
Madrid. Marova
CENCILLO, L. Libido, Terapia y ética (1974)
Estella (Navarra). Editorial Verbo divino
CENCILLO, L. Raíces del conflicto sexual (1975)
Madrid. Guadiana
CENCILLO,
L. Transferencia
y sistema de psicoterapia
(1977) Madrid. Pirámide
CENCILLO, L. Los sueños, factor terápico (1982) Madrid. Marova
CENCILLO, L. La práctica de la psicoterapia (1988) Madrid. Marova.
CENCILLO, L. La Psicología como posibilidad (1988a)
Salamanca. Amarú
CENCILLO, L. “Terapia
dialytica: bases antropológicas, perfil y dinámica de comunicación” (1989) en
Cifuentes (ed.) Psicoterapias dinámicas
modelos de aplicación. Salamanca. Univ. de Salamanca y Fundación Cencillo de Pineda.
CENCILLO, L. Sexo, comunicación y símbolo (1993) Barcelona. Anthropos
CENCILLO, L. Abordaje terapéutico de ancianos (1998) Madrid. Fundación
CENCILLO,
L. Labilidad psíquica y Terapia Dinámica (1998a) Madrid. Fundación
CENCILLO,
L. Lo que Freud no llegó a ver (2001) Madrid. Syntagma
CENCILLO,
L. Los sueños y sus verdades (2001)
Madrid. Syntagma
CENCILLO,
L. Cómo Platón se vuelve terapeuta (2002) Madrid. Syntagma
CENCILLO,
L. Eficacia de una terapia dinámica(2008) Madrid. Manuscritos
Luis Cencillo
(El texto siguiente fue sido escrito por Luis Cencillo en octubre de 2007 para Wikipedia):
Resumiendo: En cada una de las áreas o especialidades que he ido tocando he introducido alguna modificación sensible, a saber:
[ Y especialmente: ]
A. Psicoanatomía o articulación intrínseca de
dispositivos, modos de respuesta y reacción, episodios y formaciones de apoyo y
de drenaje, en la vida inconsciente de un sujeto.
B. Imaginario (repertorio inconsciente o
subconsciente, de iconos potencialmente simbólicos, figuraciones y
“radicales”==> raíces del Lenguaje y arquetipos).
C. Nueva sistematización de la Psicopatología, la dinámica de la Psicodiálysis y las bases de su eficacia.
Ya que la realidad básica del “mundo humano” no es el clásico conglomerado de las cosas físicas, sino un sistema reticular de actuaciones y expresión productiva: es decir Praxis.
El mundo real para la especie humana no es ni una supuesta “naturaleza” (que en el fondo sería un mundo percibido por el hombre pero del que se ha eliminado la subjetividad formalizadora humana), ni solo “cultura” o “idea” sino:
La así llamada Praxis constituye, produciéndola, la efectiva y verdadera realidad, en sus diferentes aspectos, a saber:
Esto no implica “relativismo” alguno, sino la indefinida tarea de la especie que [por ese continuo cambio, (más lento o más rápido) de contenidos, modulaciones, reparto de acentos y estilos] siempre ha de intentar dar cuerpo y origen a ulteriores o a nuevas formas de configurar y remodelar sus sistemas de relaciones (económicas, familiares, afectivas, sociales y políticas, laborales, productivas creacionales, publicitarias, lúdicas, polemológicas…) a cada tracto temporal –en la variable duración de cada uno (tracto→ época).
Y por ese constante cambio de significados, acento y estilo, diversamente interrelacionados por unas formaciones de apoyo viables y variantes, es por lo que el existir humano es y nunca se detiene en su evolución como historia.
Esta propiedad obedece a la peculiar manera de ser el hombre genérico ánthrôpos [no solo ánêr (varón) o thêlys (hembra)].
La Antropología ha de ser integral. Ha de tratar de lo humano en cuanto humano como riguroso "objeto formal". Los estudios etnológicos, paleontológicos y culturales son solo preparación para lo formalmente antropológico de la investigación.
Todo lo que sea describir
o concebir al “Hombre” en términos de un organismo −tal como anatómicamente se
le percibe y se le representa− es pura metáfora.
Resulta indescriptible si pretendemos limitamos a su corporeidad visible, o lo tratamos como un compuesto de partes designables.
Y solo podría aceptarse lo que se diga en términos de “dimensiones” o de “aspectos”.
Estas dimensiones las hemos identificado (a partir de las diferentes y típicas experiencias existenciales) desde 1971 como: Desfondamiento.
Que a su vez se despliega según los casos, en
Todo lo cual, unido a la Praxis (su mundo “real”) hace que sus comportamientos posean la propiedad de resultar éticos/antiéticos.
(gr. athemelía, alm. Grundlosigkeit):
Carencia de programación innata, o de base invariable y fija, −naturalmente dada−, para desarrollar comportamientos complejos, o siquiera para conocer, conocerse, valorar y optar.
Los esquemas de acción complejos, en cuanto conducta −y aun algunos de pura predisposición simple− ha de aprenderlos cada individuo por educación, entrenamiento y “principios” (ética).
Y este “desfondamiento” es el precio de:
[esto sería el sentido real de la expresión bíblica que caracteriza al hombre en sus dos sexos como tselem wedemut: un “infinito” incoado y nunca pleno].
Solo el hombre puede:
[negar la existencia de algo, o la suya propia y aun afirmando la existencia]
- negar sus cualidades
- negar sus relaciones,
- negar sus valores.
Reducir alguien existente y real a la “nada” axial es el efecto de la palabra-insulto. Y hacer sitio [crear nuevos ámbitos de presencia] a lo Nuevo...
En una cuádruple vertiente:
bien por
El ser humano no vive ni se siente, al existir, clausamente “finito”, ni tampoco como una especie de “infinito”, ni siquiera como indefinido (pues no le da igual lo que suceda ni lo que se opine, ni cómo se valore, o ni siquiera cómo él mismo actúe).
Toda su existencia flota entre posibilidades dudosas, siempre entre un arrastre hacia “lo más” y una fatiga o desmoralización ante “lo incolmable” como un infinito puramente virtual que se resiste a caer e instalarse en la ilusión pero necesita aspirar a algo que le supere.
Por supuesto, esta flexibilidad o transformación continua, indeterminada y ambivalente tiene la consecuencia de la Autoplasticidad de perfiles y actitudes del hombre como especie, como miembro de clase y como individuo.
Hay en la estructura mental del ser humano una exigencia del "Centro", que mientras no encuentre cuasi iniciáticamente deja al sujeto al margen provisional de lo "realmente importante".
De ahí que el hombre como especie, grupo e individuo busque necesariamente modelos, sistemas, referentes universales, siguiendo cuyas líneas se realice, pero en ello es muy fácil el error opcional.
Aun entonces, siempre subsiste el ser humano tenso entre contrarios y variables de los cuales no sabe o no acierta a primar. De todo este problema y para cuya solución se van originando las sapiencías, las revelaciones y la ética.
”Ética” NO es en sí misma un sistema de pautas, preceptos, o gestos rituales, sino un modo de comprender la conveniencia o inconveniencia de cada una de ellas, aquí y ahora, entre diferentes posibilidades de actuar (en definitiva construyendo, destruyendo, valorando y transformando). El "bien" resultante puede describirse como:
A. Extrínsecamente:
a. Capacidad de relaciones sociales elásticas y pluridimensionales
b. Canalización adecuada de energías
c. para cumplimiento suficiente de deberes y deseos orientados y productivos
d. y desarrollo de una dinámica creativa y progrediente (no queda estancada).
B. Intrínsecamente
a. bienestar psíquico generalizado
b. seguridad endógena: autoposesiva y autoponente (asertiva, autoexpresiva, productiva)
c. apertura comprensiva
d. fruición del propio vivirse y del propio actuar
e. mínimo de creatividad.
La llamo concreta porque no se detiene ni siquiera en la frontera de las
abstracciones tradicionales. Llegado pues el caso puede tener interés y medios
para estudiar lo real y concreto en cuanto tal.
Se centra como su punto de arranque en –o al menos parte de…− la Gnoseología...
La formulación de un sistema de principios, por muy artificial que parezca, resume sistémicamente la dinámica, la articulación fásica y cronológica de una supuesta naturaleza del ser humano, a saber:
NOTA: el comentario extensivo se halla en Interacción y Conocimiento t. II (Salamanca, 1988) cap. 6, p. 125 ss.
La Psicología, como un saber riguroso, no es una transcripción al lenguaje convencional, canónico o matemático, de una serie de observaciones superficiales, sino que debiera ser un ahondamiento en lo característico, específico y propio de lo humano, visto ante todo y sobre todo en un ámbito diferencial de individuos o pequeños grupos de sujetos de observación (otra cosa sería Antropología). El hecho de que no haya un lenguaje todavía consagrado para hablar de lo específico humano no es un impedimento, hay que crearlo como han hecho todas las ciencias y hasta ahora el lenguaje que parece más apto a la densidad de cada ejemplar de la especie humana es el personalista. En vez de hablar de “psiquismo”, de “agente” o de “capacidades”, parece más comprehensivo hablar de “persona”.
La ”Persona” connota mayor densidad, vitalidad individualizada y dignidad que
“sujeto” y se compone de formaciones de apoyo, de más o menos complejidad o
consistencia estructural, de un potencial de reserva energético, de unas vías
de canalización centrípeta y centrífuga para recibir información y transmitir
comportamientos energetizados y unos dispositivos de conversión o filtros que
producen la transferencia de aprendizajes y otras mutaciones de nivel y de
calidad de sus contenidos que son típicamente humanas.
Junto con ello se supone desde la experiencia personal una conciencia de identidad, autoestima, diferentes formas de consciencia y valoraciones diversas de los propios actos.
La corrección de las irregularidades y desajustes en esta economía de la densidad individual de cada ejemplar humano se suele introducir. Esto es a lo que llamamos Psicoterapia.
La Psicodialysis consiste en ir dejando que fluya todo el peso de las vivencias del pasado que oneran la consciencia del paciente e ir al mismo tiempo, conforme el material y la disposición de aquel lo permita, enlazando e interrelacionando los significados de unos con otros, y con su vida concreta que ha evolucionado en sentido irregular.
Hay un arrastre de la palabra y de las imágenes que se van formulando y concretando durante el proceso terapéutico, que con mayor o menor intensidad, movilizan la personalidad profunda del paciente, supuesto un mínimo de transferencia, es decir, de apertura confiada y sin reservas al espacio de comunicación que se forma entre el paciente y el terapeuta.
Cuando todo va estando explorado y la vida inconsciente percibe que va a haber un cambio radical obligándola a salir de su cómoda matriz de ventajas secundarias, se produce un periodo más o menos duro y difícil de resistencias.
Una vez superado esto, viene la integración de lo que antes estaba incoherentemente disperso y empieza a sentirse la realidad de manera adulta y compleja, planteándose entonces cuestiones de ética, pero una ética que no puede ser impuesta por el terapeuta sino que ha de ser mayéuticamente elaborada por el paciente, sobre la base de valores éticos previamente conocidos por el sujeto, más otros descubiertos en el curso de la terapia. Lo principal es que en lugar de ser una ética impuesta sea una ética elásticamente asumida como convincente para el agente de la nueva conducta.
Todo conocimiento real tiene un momento hermenéutico. Es decir ha de ser complementado por una interpretación en cada caso y circunstancia biográfica o histórica diversa. Por lo tanto, estamos interpretando siempre algo de lo que nos parece conocer con certeza.
La diferencia de mi concepción de la hermenéutica respecto de Freud y otros autores está originada por las traducciones paleográficas de los filólogos, de lenguas en las que no hay diccionario.
La inmensa mayoría de los autores piensan que el diccionario lo construye el jefe de la escuela y queda consagrado para siempre.FICHA
TÉCNICA
EDITORES: Javier
Castillo y Raimundo Guerra
RELACIÓN DE AUTORES:
Dr. Javier Castillo Colomer, Dr. Raimundo Guerra, Dr. Francisco Santolaya
Ochando, Dr. Juan Carlos Pastor, Dr. Luis Cencillo Ramírez de Pineda, D.
Enrique Galán Santamaría, D. Mikel García García, D. José María Herce, Dña.
María Ángeles Ortiz Oria, Dr. Vicente Manuel Ortiz Oria, Dña. María Teresa
Fuente Redondo, Dña. Silvia Tarragó Garrido
TÍTULO: Cómo
Psicoanalizamos. De cómo la psicoterapia aborda el padecer humano
EDITORIAL: Manuscritos
EDICION: 2008
PAGINAS: 319
FORMATO: 21 x 14
LA OBRA
“Cómo Psicoanalizamos. De cómo la psicoterapia aborda
el padecer humano” es un libro innovador. A los psicólogos en general, y a los
psicoterapeutas de orientación psicoanalítica en particular, nos es difícil
encontrar, porque prácticamente no existen, libros en castellano donde se
recoja la práctica clínica desde una perspectiva psicoanalítica. Es prolífica
la publicación de obras sobre la teoría psicoanalítica tanto ortodoxa como
heterodoxa, sin embargo, son escasos, por no decir inexistentes, los libros
donde se de a conocer cómo se lleva a cabo esta teoría en la práctica diaria.
Es normal que esto sea así, ya que es una tarea compleja sintetizar en unas
pocas páginas la difícil tarea de los psicoterapeutas.
Los editores de esta obra, los Doctores
Javier Castillo Colomer y Luis Raimundo Guerra Cid, han tenido el acierto de
reunir las experiencias de la práctica clínica de doce psicoterapeutas de
reconocido prestigio, que exponen cómo llevan a cabo su trabajo de una forma
rigurosa, clara y sistemática. El lector puede encontrar en este libro
experiencias clínicas que van desde la práctica privada a la pública, desde
orientaciones más ortodoxas hasta perspectivas más heterodoxas e integrativas,
pero todas ellas con el punto en común de la amplia formación y la gran
experiencia de los diferentes autores.
Es una obra interesante para todo
estudiante y profesional de la psicología y la psiquiatría ya que en ella
encontrará diferentes estilos y formas de entender y llevar a cabo la práctica
terapéutica. El estudiante a menudo desconoce los diferentes caminos formativos
que puede seguir. Este libro puede serles de interés, ya que muestra cómo
psicoterapeutas con puntos de vista diferentes en su formación, llevan a cabo
su trabajo en diferentes ámbitos.
Por otro lado, creo importante resaltar,
que es un libro que puede resultar interesante para toda aquella persona
interesada en conocer cómo trabaja un psicoterapeuta de orientación
psicoanalítica. El desconocimiento, por parte de la sociedad en general, de
cómo se lleva a cabo un proceso terapéutico dificulta, en ocasiones, que se
acuda a terapia cuando se necesita y también puede interferir en el proceso
mismo. Por ello, la lectura de este libro puede resultar una ayuda para
aquellas personas que necesiten ayuda pero que se encuentran indecisas.
Por último decir que es un libro sencillo y claro de leer, que aún teniendo unas líneas directrices claras seguidas por todos los autores ha respetado la singularidad de cada uno de ellos y que, ante todo, muestra el profundo respeto que todos los profesionales sienten por sus pacientes y su confidencialidad, por su trabajo y por el de sus colegas.
RECENSIÓN: EFICACIA DE UNA TERAPIA DINÁMICA
Dr. L. Raimundo Guerra Cid
FICHA TÉCNICA
AUTOR: Luis Cencillo Ramírez.
TÍTULO: Eficacia de una terapia dinámica (en versión dialytica)
EDITORIAL: Manuscritos.
EDICION: Junio de 2008.
PAGINAS: 289.
FORMATO: 21 x 14
LA OBRA
En multitud de ocasiones mis alumnos me han oído hablar, medio en broma medio en serio, a cerca de la existencia de un top ten donde salen reflejados los que considero los mejores 10 libros escritos sobre psicoanálisis. Cuando me preguntaban que libros estaban en esa lista, solía contestar que no lo tenía muy claro pero que sin lugar a dudas el numero uno era “La práctica de la psicoterapia” de Luis Cencillo.
Este libro que hoy les presento es heredero de esa obra, durante largos años preguntaba al profesor Cencillo porque no se volvía a reeditar la práctica de la psicoterapia, a lo que el me solía responder que habría que rescribirlo. Eso es precisamente lo que hizo rescribirlo pero otorgándole una mayor clarividencia con una experiencia clínica y un conocimiento de 20 años añadidos a la publicación de la práctica de 1988.
Es su última obra, el último legado sobre psicoterapia que nos ha dejado y publicada cuatro días antes de su fallecimiento; los que conocemos su obra psicológica observamos una mayor claridad en la expresión de los contenidos, algo que siempre se observa en estas mentes geniales al final de su obra, viendo como explican con tanta evidencia su conocimiento y asunción de “como son las cosas”, las mentes preclaras cuando llegan al final de su trayecto dejan para los demás un conocimiento más manejable en sus últimas obras en relación con su trayectoria, ejemplo de esto a parte de la obra que nos ocupa, ocurre con otras por ejemplo en la última obra de Winnnicott (“Realidad y juego”) o en la de Adler (“El sentido de la vida”).
“Eficacia de una terapia dinámica” comienza con un mensaje claro y contundente una máxima que resume la manera de operativizar la psicoterapia, solo podemos dar una adecuada atención al paciente y comprender su caso si lo hacemos desde la concreción de esa persona que tenemos delante y no desde un modelo predeterminado (un axioma bastante claro de la escuela de Cencillo).
Desde esta premisa el libro continúa mostrando al lector los diversos elementos que contribuyen a la aparición de los desajustes de la personalidad y sus claves. Esto se fundamenta desde el abordaje de las paradojas humanas y comunicacionales. El autor a este respecto señala tres fundamentales: la paradoja del síntoma que presenta el paciente, entre la que se halla inmersa su vida y finalmente la que se produce en el orden comunicológico con el terapeuta al hilo de la transferencia. Las paradojas vitales, sobre todo las iniciales acontecidas en la infancia delimitan el camino a seguir de la estructura de la personalidad de manera impronosticable, dando lugar a consecuencias impredecibles. Aún con la dificultad que tiene desenmarañar estas primeras paradojas su resolución no basta para ajustar totalmente la personalidad, pues el efecto de estas primeras paradojas a las que el sujeto se vio sometido han seguido un camino autónomo creando a su vez estructuras, subestructuras y variando diferentes partes de la personalidad “trayectorias simbólicamente sobredeterminadas”.
Esta visión que Cencillo muestra se asemeja mucho a las perspectivas contemporáneas en antropología evolutiva y sapientización sobre teoría de la evolución hominida, en concreto las que se relacionan con los sistemas autopoieticos y caóticos, dado que en la practica clínica los terapeutas observamos que los síntomas y sus consecuencias también pueden constituirse en un sistema autónomo y de efectos múltiples siguiendo a menudo trayectorias dispares en un caos, aunque sin total ausencia de orden.
Precisamente a través de la discusión sobre la dinámica y el tratamiento del síntoma podemos encontrar algunos de los párrafos más brillantes de este libro. La concepción que Cencillo tenía de los diferentes aspectos del síntoma están muy lejos de la mayor parte de las corrientes de la psicoterapia contemporánea, básicamente porque para él suelen ser más representativos de la desestructruración del individuo las “conductas simbólicas” metáforas representativas de la labilidad psíquica del ser humano que van más allá de lo meramente sintomático pues difiere en modos de expresión de aquel.
A través de esta perspectiva el autor va delimitando a lo largo de esta obra su fundamentación teórico-práctica de un modelo que había creado más de 3 décadas antes. Por ello a modo de manual eficaz, transparente y flexible -dejando paso a la creatividad elástica de cada uno- el autor nos va transmitiendo el proceso fasico en el que consiste la terapia y los pormenores y características de cada una de esas etapas. Pero esta concepción de la psicoterapia no es estática sino lógicamente dinámica y abierta a lo sorpresivo que los ritmos concretos de cada paciente puedan aportar a su singular psicoterapia, así como el manejo idiosincrásico con el que el psicoterapeuta actúe.
Es en esta parte intermedia de la obra donde el autor expone el fundamento de su psicoterapia dialytica, concepto que etimológicamente trata de ilustrarnos sobre una diferencia crucial entre el análisis (observación fría de determinados factores) y la diálisis (observación y devolución drenada al sistema observado de esos elementos que previamente han sido analizados).
Todo ello es acompañado en la parte final del libro por el cuidadoso estudio para el psicoterapeuta de una herramienta básica: el tratamiento del material que el paciente nos aporta y su hermenéutica, faceta ésta en la que el Profesor Cencillo ha insistido en tratar con sumo cuidado y atención a lo largo de su obra. Indicando al lector que esta labor ha de hacerse a través de parámetros singulares y siempre con la cautela del científico que está manipulando variables y tratando de comprender de manera no sesgada los resultados que de su investigación se desprenden.
RECENSIÓN: ASESORAMIENTO, QUÉ TÉCNICAS, QUÉ FILOSOFÍAS
Dr. D. L. Raimundo Guerra
FICHA
TÉCNICA.
AUTOR: Luis Cencillo.
TÍTULO: Asesoramiento: qué técnicas, qué
filosofías.
EDITORIAL: Ediciones idea, Santa Cruz de
Tenerife, 2005.
PÁGINAS: 123.
FORMATO: 20 × 13
PRINCIPALES
PUNTOS DE INTERÉS DE LA OBRA
Esta nueva obra del Profesor Cencillo a cabalo entre la
psicoterapia y el asesoramiento filosófico nos parece básica para el correcto
entendimiento y manejo de determinadas patologías psíquicas. En especial
aquellas en las que está implicada de manera clara la crisis y el vacío
existencial.
Los principales puntos de importancia de
este libro serían:
- La distinción que se realiza de lo que
es el asesoramiento filosófico de una psicoterapia psicoanalítica. Por ello el
autor insiste en no
equiparar el
asesoramiento con la psicoterapia en el sentido de que por sistema uno
sustituya al otro. De hecho se hace hincapié en que la
psicoterapia sea indicada para problemas más profundos, a la vez
que se indica
en que circunstancias es necesario hacer uso del asesoramiento.
-
El respeto por el mundo del paciente por extraño o extravagante
que le parezca al terapeuta en los inicios de las sesiones.
- Las preguntas necesarias que han de
hacérsele a un consultante cuando planteé
problemáticas sobre sus relaciones amorosas. Dicho aspecto lo
incluyo en mi último libro, al final de los capítulos
sobre el amor en combinación con las Afectopatologías que
trato, pues es un protocolo de parámetros tremendamente
brillante y resolutivo a la hora de hacer reflexionar al paciente sobre
la arbitrariedad de su elección de pareja.
- El poder aportar una ayuda desde la propia internalización de
la filosofía y no dar “preparados” sin elaborar,
como muchos hacen hoy en día con la filosofía oriental.
Muchos “pseudoterapeutas” pueden terminar
“delirando” si empiezan a mezclar presupuestos de la
psicoterapia, la salud
psíquica y la filosofía oriental de manera
asistemática y arbitraria.
-
La utilización correcta de la mayéutica en detrimento de
meter sesgos propios en las sesiones y señalárselos al
paciente que son proyecciones
del terapeuta, (a menudo sus propias obsesiones).